Liderazgo y Gestión September 07, 2016

Cómo abordar las trampas del trabajo en equipo

El éxito del equipo en 6 pasos

                                      1+1= 3!?

Un equipo es algo más que la suma de sus partes, juntos se llega más lejos que solos, la diferencia entre el éxito y el fracaso es un gran equipo...

                                                          en contraposición a                                                               

...uno hace todo el trabajo a última hora porque los miembros de su equipo se han desmarcado del acuerdo, aunque por arte de magia son ellos los que lo venden al jefe como si hubiesen estado trabajando toda la noche, reuniones en las que el ego es más importante que el contenido y el que más grita gana, o reuniones inacabables en las que no se decide ni supervisa nada.

Todos hemos escuchado el mantra de que el trabajo en equipo nos permite lograr mucho más de lo que podríamos soñar si lo hiciésemos individualmente. Aun así, hay un lado oscuro del trabajo en equipo que no ha sido suficientemente estudiado. Perdón, voy a decirlo de otro modo: aunque este tema ya ha sido tratado en libros y artículos en los últimos años, la cuestión de cómo hacer frente a las trampas del trabajo en equipo sigue sin abordarse.

Así pues, prepárese para leer algunas sugerencias prácticas que convertirán un trabajo en equipo de pesadilla en un sueño hecho realidad.

Nos centraremos en 6 puntos básicos:

1. Empezar con un objetivo común y asignar las funciones y tareas adecuadas

La trampa en muchos equipos es que todos desean pasar a la acción demasiado rápido. Sin embargo, si quiere recorrer un trayecto con éxito, primero debe saber hacia dónde va, quién está con usted y qué habilidades posee; solo así podrá determinar cuál es el mejor camino. Sería muy lamentable naufragar en medio del océano viendo que la mitad de la tripulación se centra en su supervivencia y la otra mitad no sabe nadar.

Por eso, en lugar de sumergirse directamente en los contenidos, es aconsejable establecer y alcanzar un consenso en el objetivo general (puede que esto lleve su tiempo, pero su paciencia se verá recompensada), así como obtener información sobre las competencias, limitaciones y valor añadido de cada uno de los miembros del equipo para poder asignar correctamente las responsabilidades y tareas.

Para poder finalizar el proyecto, se necesita una visión absolutamente transparente del éxito (objetivo y resultados deseados); de lo contrario se corre el riesgo de perderse en el proceso. Centrarse en ajustar las competencias y perfiles necesarios con las habilidades reales de cada uno puede impedir la lacra de que se conviertan en capitanes de la tripulación aquellos que gritan más.

2. Tener una perspectiva más amplia con un equipo diverso

Aquí entra también en juego el concepto de heterogeneidad. Aunque trabajar con gente que piensa y actúa como usted suele ser menos agotador, también puede convertirse en su talón de Aquiles. El paradigma 1+1= 3 solo se cumple si existe un equipo diverso. No debemos olvidar que, en último término, la fricción genera energía. Por eso, una mayor diversidad de los integrantes del equipo (edad, experiencia, especialización, género, preferencia conductual, etc.) le permitirá analizar y afrontar los problemas desde distintos ángulos, disfrutar de una perspectiva global y encontrar el enfoque más adecuado.

3. Colaborar de manera eficaz

Muchos equipos se topan con distintos obstáculos: reflexiones colectivas, reuniones de equipo ineficientes que solo sirven para perder el tiempo, detalles poco importantes, conflictos entre miembros del equipo o la posibilidad de apropiarse de las ideas de los demás.

Es aconsejable empezar por definir normas y principios de comportamiento claros: esto ayudará al equipo a trabajar conjuntamente de una manera más eficaz. De este modo se facilita el intercambio de opiniones y se pueden reorientar las prioridades en caso de que el comportamiento de algún miembro del equipo se haya descontrolado.

Además, un elemento que siempre resulta impactante es la diferenciación entre el objetivo y la manera de llegar a él. Las ideas de cada uno son, indudablemente, las que despiertan mayor interés y entusiasmo. Si un responsable o un miembro del equipo es capaz de aprovechar este conocimiento proporcionando una dirección clara hacia el objetivo y los resultados deseados pero, al mismo tiempo, dando libertad para seguir dicha dirección (todos los caminos llevan a Roma), la cantidad de energía y creatividad que se puede desencadenar será enorme. Sin embargo, para llegar ahí es necesario desprenderse (por difícil que sea) del concepto de que solo nuestras ideas son geniales y hacer el esfuerzo de pasar del “Propongo que…” al “¿Qué proponéis?”

4. Celebrar reuniones eficientes

Por último, la diferencia entre el éxito y el fracaso de una reunión puede estar en el establecimiento de un orden del día claro y en la preparación por escrito de los puntos del orden del día antes de celebrar la reunión. La preparación previa de la reunión permite al responsable de dirigirla reforzar el foco y el compromiso; al mismo tiempo, da la oportunidad a los miembros más introvertidos del equipo para que realicen sus aportaciones en igualdad de condiciones. Y olvídese de redactar actas inacabables que incluyan cada sonido y cada movimiento de la reunión. Al contrario: establezca líneas de actuación que indiquen las medidas acordadas, la persona responsable y el plazo de entrega. Esta es la manera más sencilla de monitorizar los progresos.

5. Parar y volver a acelerar

Muchos equipos no se toman el tiempo de parar de vez en cuando porque tienen la sensación de que el tiempo se agota. Pero a veces es aconsejable hacer una pequeña pausa para reflexionar sobre lo que se ha logrado y pensar en los pasos siguientes. Una vez hecho esto, ya se puede volver a acelerar para cerrar el proyecto a tiempo.

6. Evaluar periódicamente el proyecto y el trabajo en equipo

Una parte importante del éxito consiste en establecer un objetivo final claro y en definir el éxito de una manera INTELIGENTE.

La evaluación continua es otro aspecto crucial para que el proyecto se ejecute puntualmente y con los parámetros de calidad deseados. Con la evaluación periódica de lo que va bien y lo que se puede mejorar, su equipo será capaz de satisfacer las sucesivas exigencias en el desempeño; este sistema crea además un equilibrio entre la celebración de los éxitos y el conocimiento de las carencias y puntos de mejora. La consigna es: desarrollar fortalezas para superar los desafíos futuros, tanto en el transcurso de un proyecto como entre un proyecto y otro.

Tenga estos principios en cuenta, y ya verá cómo su equipo rema en la buena dirección y llega felizmente a buen puerto.

Problems associated with group work

 

De Carina de Lange

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